En el norte de la Comunidad de Castilla y León y lindando con Galicia se encuentra la segunda denominación más joven de León, reconocida en 1989, la D.O Bierzo. Esta zona es uno de los grandes hallazgos de la enología española, sus vinos basados en la uva Mencía han conseguido sorprender a propios y extraños. La D.O Bierzo cuenta con 22 municipios adscritos bajo el amparo del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Bierzo. El viñedo ocupa unas 7500 ha de las cuales 3027 ha están inscritas, tiene más de 2000 viticultores y 77 bodegas adscritas a la denominación, así como una cosecha de más de 16 millones de kilos y una producción de nada menos que de 8.656.847 contraetiquetas emitidas en el último año.

Históricamente ya hace unos 2.000 años, filósofos y escritores como Plinio y Estrabón hablan de la existencia de viñedos en la actual comarca del Bierzo. Como en gran parte de la Península los romanos impulsaron de forma extraordinaria la agricultura de estas tierras, introduciendo nuevos cultivos como la vid. Aunque la mayor expansión de viñedo en el Bierzo, estuvo vinculada con el apogeo de los monasterios medievales, sobre todo los cistercienses, ya que el vino, era elemento esencial para el culto y además, era considerado básico para su alimentación, ocupando desde hace siglos un papel muy destacado en la vida económica de la comarca y que de forma muy constante adquiera un desarrollo cada vez más importante según avanzamos caminando por los siglos medievales, al amparo de la frecuentada ruta jacobea, lo que hoy conocemos como el Camino de Santiago.

Un duro golpe para los viñedos fue la plaga de filoxera que provoco una fuerte crisis económica que provocó incluso, la emigración de gran número de personas. La producción se restableció durante la primera mitad del siglo XX, gracias a los injertos realizados con vides americanas, más resistentes y el vino recuperó el importante papel que había tenido en la economía de la zona. Ya en los 60 surgió un fenómeno nuevo, el movimiento cooperativo, que jugaría desde entonces y sigue jugando en la actualidad un papel muy importante en la producción de los vinos de esta Denominación.

Geologicamente hablando hay que imaginar El Bierzo como una hoya tectónica rodeada de importantes formaciones montañosas (Montes de León y Cordillera Cantábrica), El suelo del viñedo del Bierzo se asienta sobre materiales del Mioceno recubiertos por una capa del cuaternario. La textura es franco-limosa, moderadamente ácidos, su pH está próximo a 5,5 con ausencia de carbonatos, propio de climas húmedos. Los suelos en ladera están constituidos por una mezcla de elementos gruesos, cuarcitas y pizarras.

Esta zona está abierta al suroeste por el valle del Sil lo que le confiere un microclima muy especial, muy adecuado a los cultivos de la zona. La barrera natural de la Sierra de los Ancares impide el ataque de las borrascas atlánticas y genera una climatología continental, con influencia del Océano, apropiada para el cultivo de la vid. Las precipitaciones anuales son de 721 milímetros y la temperatura media de 12,3º C., registrándose temperaturas mínimas de 3,6º C. en los meses más fríos y máximas de 23,6º C. en los meses más calurosos. La insolación media anual se cifra entre 2.100 y 2.200 horas de sol.

Predominan en gran parte las explotaciones pequeñas, de minifundio, distribuidas en parcelas homogéneas, sobre todo en zonas de media y baja ladera. El Bierzo es una tierra fértil donde se producen diferentes variedades de uvas adaptadas todas ellas a las características de los suelos y el clima. La elaboración de los vinos amparados por la DO Bierzo deberá realizarse exclusivamente con las siguientes variedades: Mencía, Garnacha tintorera, Godello, Doña blanca y Palomino.

Los tipos de vinos del Bierzo son tintos, blancos y rosados. Tienen una personalidad propia. Son vinos con terruño que nos hablan de un territorio único, con unas características singulares que se manifiestan en la cata y cuando compartimos una copa de vino.

-Vinos blancos:

Los vinos blancos de la Denominación de Origen Bierzo se elaboran principalmente con las variedades autorizadas Godello y Doña Blanca, y se complementan con Palomino y Malvasía en diferentes porcentajes.

-Vinos rosados:

Elaborados a partir de un 50% de la variedad Mencía y de la mezcla de uvas tintas o blancas.

-Vino tinto jóven:

Vinos de primer o segundo año elaborados principalmente con un 70% de la variedad Mencía y se caracterizan por su color intenso y aterciopelado sabor.

Teniendo en cuenta el grado de envejecimiento de los vinos, hablaremos de:

  • Vino tinto crianza: Elaborados con una crianza mínima de dos años de los cuales deberán permanecer un mínimo de seis meses en barrica de roble de capacidad inferior a 330 litros.
  • Vino tinto Reserva: Elaborados con una crianza mínima de tres años de los cuales deberán permanecer un mínimo de doce meses en barrica de roble de capacidad inferior a 330 litros. Los vinos blancos y rosados permanecerán seis meses en barrica y dieciocho meses en botella.
  • Vino tinto Gran reserva: Elaborados con una crianza mínima de cinco años de los cuales deberán permanecer un mínimo de dieciocho meses en barrica de roble de capacidad inferior a 330 litros y el resto del período en la botella.

El Bierzo pertenece a las rutas del vino de España y además de un incipiente turismo rural basado en la belleza de sus paisajes naturales como los Ancares, o creados por el hombre como Las Médulas, una explotación de oro realizada por los romanos y ahora declarada Patrimonio de la Humanidad; así como el Camino de Santiago, también se pueden encontrar algunos de los más importantes muestras del arte mozárabe como la iglesia de Santiago de Peñalba y la de Santo Tomás de las Ollas.

También podemos encontrar entre su amplio patrimonio histórico artístico importantes muestras de todos los periodos artísticos, románico, gótico, barroco..

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